La tercera temporada narra el desmoronamiento definitivo del imperio de Jose Antonio tras su regreso a Madrid, con una banda de «Los Miami» fragmentada por la desconfianza y el acoso incesante de la policía. En esta entrega final, el protagonista libra una guerra desesperada en dos frentes: contra los nuevos clanes que han ocupado su territorio y contra sus propios demonios internos, cerrando un círculo de ambición y violencia donde el exceso de la noche madrileña le pasa la factura definitiva, demostrando que el precio de su «inmortalidad» es la soledad absoluta.